ESOS LOCOS BAJITOS
"Mirale, otra vez haciendo el gilipollas, no se cansa. Me tendré que reir, sino no me dejará en paz. O si no mejor, me meo en su cara o le hecho la papilla, jeje eso mola. Pero por favor, ¡No me hagas pedorretas!, que las odio, pesado, cansino. Vete a hacer el tonto a otro sitio, como lo que haces con mama, y la haces las pedorretas debajo de la tripita."
Estas palabras bien podían ser las de cualquier bebe cuando se le acerca su padre, madre o conocido y empiezan a hacer el gilipollas sin miedo al ridículo. Por una cosa está clara, uno puede ser la persona más sosa y reprimida del mundo, pero cuando ve a un bebe se transforma y parece un mono del Zoo de Matapozuelos.
La criatura no sabe si reir o llorar ante semejante individuo. Porque una sonrisita vale, pero empezar a mover la cabeza, taparse los ojos y hacer que es invisible o simplemente hacer el mono me parece demasiado.
Señores adultos, calmemonos; juguemos, riámonos y disfrutemos de nuestos bebes, pero no hagamos el canelo.
Hoy pienso en cortar una salchicha con una motosierra.
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