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POLIFEMIA

LIMANDO ASPEREZAS

En la tarde de ayer conseguí quedar con el Boquerón para tomar unas cervezas y aclarar lo que el jueves me había ocurrido con él.

Estaba nervioso, no sabía como iba a reaccionar después de que le hubiera inentado comer. Me imaginé que vendría a la defensiva y de muy mala baba.

Pero me equivoqué, me dió la mano con una sonrisa y me preguntó por mi vida. La conversación se iba poniendo cada vez más interesante y como el que no quiere la cosa y tras cuatro cervezas, nos fundimos en un abrazo, plasmando así nuestra amistad para siempre.

Ahora Boquerón y yo eramos enternos amigos.

Lamentablemente, me confundí a la hora de pinchar el aperitivo del bar, comiendome a Boquerón en vez de un mejillón.

Desacansa en paz, amigo mío.

Hoy pienso en cruzar el Ganges en monopatín.

2 comentarios

Polifemo -

Comerme un boquerón como tú, sería el placer más grande.

Audrey -

Como ves siempre tengo tiempo para escribir, yo algunas veces quiero ser Boquerón jijijij....