LA BARRA DE UN BAR
Cada vez es más difícil pedir una copa en un bar. Hay que tener una intuición especial para colocarse en una zona del garito.
El instinto me dice que pida a las pedazo de camareras que hay los bares de copas, pero el sentido común me lleva a pedir al único camarero. Pero ojo, si es un bar considerado de pinchos el camarero te atenderá cordialmente e incluso con alguna bromita estúpida, pero como el bar haya muchas almejitas despidete, el fulano pasará de ti como de la mierda y se concentrará en la rubia que impone sus tetas sobre la barra del bar.
Luego están los borrachos amigos del camarero o camarera de turno, que pasan por encima de la gente hasta llegar a la barra y pedir una rondita más. Estos suelen ser un poco peligrosos, ya que se creen los dueños y vacilan con gran facilidad.
También en una barra de bar aparece los ligones, capullos que no tienen otra cosa que hacer que ponerse anchos en la barra de bar para que la camarera que esta haciendo su trabajo se fije en él. Lejos de pedir la copa e irse, la da el coñazo contandola lo guapa que es , que tiene unos ojos preciosos y todas esas cosas. Muchas veces un fulano que esta al final de la barra coincide que es el novio de la susodicha camarera.
Mención especial para el olvidadizo, el que va a por 7 copas y no se acuerda de ninguna. Es aquel que se da la vuelta siete veces y se pone a chillar a los colegas para que le repitan las copas. Entonces hay un mestizaje en el bar, porque la gente que está en el medio se entera perfectamente de los nombres de los colegas y de sus bebidas.
La barra de un bar es una jungla, donde hay buitres, pavos reales y morsas marinas.
Hoy pienso en pescar anguilas con un aspirador de coche.
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